¡Ya entiendo lo de las imágenes!

23 mayo, 2008

cómo Io perdió la cabeza...

NUNCA OS HAGÁIS UNA CUENTA DEL FOTOLOG
porque me odia
xDDD
y no te deja actualizar, no permite un formato que en teoría sí permite XDDDDD, y envicia un huevo XDDDD
ahora es cuando largo la parrafada:


...¿Soy la única gilipollas que cuando se equivoca en una letra de la contraseña la borra entera...?
Será que tengo miedo de que ,si borro sólo la letra que está mal, el resto de la contraseña, automáticamente, quede inutilizable.
Y bueno, me he conectado.
...Mmmmmbueno, mejor dicho, después de escribir tres veces la contraseña, me he conectado. Al messenger. A chatear con mis colegas, esos que no he visto en mi puta vida y esos que viven en el mismo lugar que yo y estudian en el mismo centro que yo, pero, claro,es que los íconos molan más. Es más, creo que, de mi clase, conozco en persona sólo a la mitad de con los que chateo. Y creo, nada más.
He empezado a hablar con uno de mis amigos. Que quede claro que sé que es mi amigo porque me acuerdo de su cara cuando tiene como imagen una mancha de cualquier cosa que no es su foto, y como nick name "el dolor por la pérdida de un pétalo es más profundo que el dolor que siento cuando blablabla"...que mira que hay que ser gilipollas, fijo que se pasa el día pensando, solo en su habitación, a oscuras, en busca de esa efímera inspiración: "¿qué idiotez puedo escribir ahora?", porque, además, cambia de nick cada diez minutos. Pues se me ocurre que su habitación tiene que ser un desastre, porque claro, todo el día a oscuras, pensando, entre eso y las pajas no tendrá tiempo para mucho más. He dejado de hablar con el porque me ponía nerviosa, en vez de chatear como la gente normal (...bueno, "normal", idioma móvil, qué queréis...), parece que hablara mediante el nick name, así que después de decir las cosas típicas ("hola","Morir, vivir, qué más dará? dice: hola,q tl?","bien, tu?","podría ser el camino más difícil?: mb"...) la conversación ha muerto así que, después de comprobar con pericia de experta que no hay nadie más conectado (porque hay que ser una experta para ver que todos los muñequitos son rojos), me he desconectado y he agradecido no tener que poner otra contraseña para cerrar el messenger, que si no ya podía tirarme mis reglamentarios cinco minutos: mirando tecla por tecla: "...dónde está la e...?" pues coño, en el mismo lugar de siempre, que no se mueve!!
Me he ido al salón a ver qué echaban en la TV. ¡Qué reconfortante es llegar al sillón, a tu sillón(o el de tus padres, qué más dará, la cosa es que se está a gusto), después de seis largas horas de estudio...!¡qué bien estar en tu casa para poder escuchar ruido y gritos después de un estresante día lleno de ruido y gritos!...oye, que al menos ahora tienes el poder...porque no me diréis que no es una alegría verse el reflejo en la pantalla grisácea del televisor apagado, a punto de ser encendido por el mágico mando a distancia...entonces mi mano se desliza suavemente hacia el sitio-propio-del-mando-a-distancia (en algún cojín, encima del sillón), pero...mi mano se cierra en el vacío, mis dedos golpean contra la palma de mi mano, y, automáticamente, todas mis células se tensan y ponen la señal de alerta: "¿Dónde está el mando?". Ése sí que se mueve. ¿Cómo es posible que, entonces, aparezca en los sitios más insospechados? me he levantado en un estado de tensión, de esos que si llega a venir mi hermana preguntando "qué haces?" le pego una hostia. ¿Por qué? porque estoy concentrándome, coño, que estoy en una situación delicada, ¿¿dónde está el mando?? he revuelto todo el salón, la cocina, mi habitación, la de mis padres, la del ordenador, el cuarto de baño...¿¿La cocina, las habitaciones, el cuarto de baño?? pues si, porque está científicamente comprobado que en el momento en el que se pierde un mando a distancia (cualquiera entre los veinte o treita que cada uno tiene en su casa), las probabilidades de encontrarlo en el salón son ínfimas si se comparan con las probabilidades de encontrarlo, no se, en el cubo de la basura. Sobre todo si hay niños pequeños en casa. Ahí la situación es aún más delicada, porque ya no es que las probabilidades de encontrarlo en el salón se reducen casi hasta lo imposible, sino que las probabilidades de encontrarlo...se descartan. Pero como, o me gusta buscar mandos, o tengo demasiada esperanza, o soy subnormal, me he puesto a buscarlo. Estaba en la lavadora. Al menos esta vez estaba apagada.
¡Qué suerte, he encontrado el mando! Vamos a prender al TV.
...y no hay nada.
pero nada.
nada.
...vamos a ver, he estado media hora (contada, eh?) buscando el puto mando a distancia, he removido cielo y tierra (es que mi casa o es muy grande, o somos todos unos cerdos), por poco arranco el water del piso a mordiscos, he arriesgado mi vida contra las pelusas asesinas que viven debajo de mi cama(me da pena barrer bajo mi cama, ya hasta les he puesto nombre...son un primor, pero por la noche molestan un poco, cuando se ponen a balar y tal...), al lado del reglamentrio calcetín que toda-persona-debe-tener-debajo-de-su-cama, para que ahora llegue, encienda en la tele y no haya nada. Coño, ¡que tengo que tener al menos tres mil quinientos canales!, ¿¿cómo es posible que no haya nada?? ¿¿¿quién cojones vendió la misma idea a todos los programas??? porque los programas, no se si habéis visto la TV en algún momento de vuestras ocupadas vidas, se dividen en:
Primer tipo: programas que contienen una manada de gente (por lo general excesivamente jóvenes, excesivamente viejos o excesivamente dementes) que se dedican a chillar por cosas tan trascendentales como de qué color será el vestido de la novia del cuñado de no-se-quién, a qué huelen los pedos de La Pantoja(y ahí se arma un debate, porque hay quien dice que La Pantoja no se tira pedos), etc..., son los tan bien conocidos programas del corazón, mil hay, no, qué digo, infinitos programas del corazón son retransmitidos por la tarde, mañana, y/o noche, disfrazados de inofensivos programas mañaneros o tertulias donde más de uno ha querido asesinar a un periodista.(periodista?)
Segundo tipo de programa: los noticiarios.
Tercer tipo:(...bueno, coño, es que es un noticiario, qué más hay que decir...?), decía, tercer tipo: programas del Zapping, donde se dedican a ver la tele y re-retransmitir lo que la mayoría de la gente ya ha visto, pero oye, que al menos tiene su gracia, eso de escuchar a la presentadora del telediario decir "caca" en lugar de "carca", unas quinientas veces...
cuarto tipo: series infantiles, donde, si es de Disney, automáticamente el protagonista se queda huérfano; si es de la Warner, se matan todos a hostias,y si no es de una cosa ni de otra, es que tu ves los dibujos de Canal Dos Andalucía, de ésos cutres.
Luego están las series manga, que oye, cuando le pillas el tranquillo tienen hasta su gracia. Son de ese tipo de dibujos de japoneses (que, además de fabricar juguetes, pilas, ropa, etc..., hacen series animadas) en las que el protagonista tiene un nombre rarísimo, con más consonantes que vocales (y por lo general las vocales son x,k,y...), y, preferiblemente, tiene a su alrededor bichos extraños o mujeres semidesnudas vestidas de gato.
En verdad hay más tipo de series manga, pero demasiado es pertenecer a la llamada "Generación Pokémon" (mira que es triste que tu generación tenga el nombre de una serie donde el máximo objetivo es cazar bichos amorfos en unas pelotas), como para que, además, me etiqueten de freaky.
Freaky? bah, freaky básico: o muy alto o muy bajo o muy gordo o muy delgado, granos, gafas, aparatos, pálido (no ve la luz del sol) y te puede decir de memoria todos los enemigos de cualquier serie. Lo que sí, en todas las aulas, por ley, debe haber al menos un freaky. Si inspeccionan un instituto y no ven a nadie marginado en una esquina, o dibujando, o hablando solo, o siendo atacado por sus compañeros con bolas de papel y tizas, o todo eso junto, cierran el colegio. Porque los freakys son necesarios, sin ellos, ¿cómo sabemos si somos o no normales? ¿cómo no podemos estar seguros que nosotros mismos no somos freakys si no hay nadie que reciba los ataques de tizas, y etc.? Hay excepciones, claro, pero no tengo ganas de describir los tipos de freakys que hay.
Pero en cuanto estudie su comportamiento me pongo a ello.
Y, volviendo a lo de antes, no hay más tipos de programas, gracias a Dios...aunque a decir verdad, y por muy contradictorio que suene, yo soy una teleadicta, de esas que viven pegadas a series, de esas que son capaces de destrozar una casa si no encuentran el mando a distancia, de esas que perfectamente pueden estrellar una mesilla a la pantalla del televisor si no hay nada bueno que ver, de esas que guardan el mando en sitios como el buzón, para que, en cuanto traigan la TV nueva, al mando lo encuentre su puta madre.